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Premio a un revolucionario de la informática

25 Mayo 2006 · Dejar un comentario

El Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica recae en el catalán Juan Ignacio Cirac por sus trabajos en encriptación de mensajes

David Ruipérez – EL MUNDO

Madrid- El jurado del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica otorgó ayer el prestigioso galardón al físico catalán, Juan Ignacio Cirac Sasturain, que está considerado el padre de la computación cuántica y como uno de los científicos españoles que pueden presumir de ser la referencia mundial en su campo de trabajo.
Pese a su completa trayectoria profesional -dirige el Instituto Max Planck de Óptica Cuántica de Garching, Alemania, desde hace dos años-, Cirac, nacido en la localidad barcelonesa de Manresa hace ya 40 años, se ha convertido en el científico más joven que recibe el premio Príncipe de Asturias.
Lejos de perderse en abstracciones teóricas, los trabajos de Cirac tienen una aplicación práctica potencial y muy ligada a las tecnologías de la información que marcan el ritmo al que se mueve la sociedad occidental de hoy en día.
Un buen ejemplo de todo esto lo constituyen los sistemas de codificación de mensajes secretos para que no puedan ser leídos o manipulados por nadie, permitiendo así una comunicación mucho más segura. «La criptografía cuántica parte de las reglas del mundo microscópico, la mecánica cuántica. A este nivel, solamente con que alguien intente leer, observar, manipular o medir un objeto, sus propiedades cambian automáticamente para que no sea descifrado. De esta manera, aplicando todo esto a un mensaje, esto se traduce en que al alterarse sus propiedades, aquel que no es el verdadero receptor del mismo e intenta acceder a él no podrá hacerlo y el destinatario del mensaje, además, sabrá que alguien lo quiso leer», explicó el propio Cirac.
La segunda gran línea de trabajo que sigue el físico catalán es el desarrollo de la computación cuántica, es decir, la búsqueda de los denominados superordenadores. «Un camino para aumentar la potencia de cálculo de los ordenadores pasa por conectar muchos equipos pequeños o personales. Eso es en la actualidad posible, pero en lo que estamos trabajando en el instituto es en construir un ordenador basado en las reglas que rigen la mecánica cuántica», afirmó.
Ordenadores ultrarrápidos. «Pondré un ejemplo de esto-continúa-, si juegas una partida de ajedrez y está permitido alterar las reglas del juego de manera que el caballo en lugar de su movimiento característico pueda hacer otro recorrido distinto, en cualquier dirección, será muy sencillo ganar la partida. Ésto, aplicado a los ordenadores, significa que tendríamos una máquina con una capacidad de operación ultrarrápida, muchísimo mayor que la de todos los ordenadores convencionales sumando sus fuerzas».

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